Descubrí el desarrollo de software en el colegio y desde el primer día aprendí por curiosidad propia, lo que me llevó a mi primer trabajo en la industria a los 16 años.
Hoy cuento con 8 años de experiencia como desarrollador full stack, con mi mayor fortaleza en el backend con Java. A lo largo de este tiempo he confirmado algo: el buen software se nota en cómo funciona, aunque nadie sepa quién lo escribió.
Mi enfoque está en el código limpio y eficiente, en diseñar arquitecturas que envejezcan bien y, sobre todo, que lo que construyo tenga un impacto real en quien lo usa.